Orientación sexual y sacerdocio

iglesia

Estamos viviendo tiempos revolucionarios en varias materias: el movimiento feminista, la democratización plena del estado, la presión por el acceso universal a la educación y la salud, el uso y conciencia del cuidado del ambiente, la adopción de fuentes de energía limpias, entre otros temas.  Pero, localmente estamos ante un cambio de paradigma dramático y que se originan en las denuncias de abusos sexuales a personas del clero católico.

Nuestra región es una donde la Iglesia Católica tiene gran presencia, identidad y adhesión, especialmente en sectores rurales y semi rurales, donde el cura párroco es una autoridad.  Ante esto, las denuncias hechas en un medio nacional, pone a la región en el ojo del huracán y,  más aún, después de la histórica reunión de la conferencia episcopal con el Papa Francisco en Roma, donde los prelados han renunciado en bloque.

Una de las características de este escándalo es que este grupo de sacerdotes mantenía relaciones de tipo sexual con menores (motivo de investigación penal) y con hombres, es decir, la constatación de personas con orientación homosexual en el clero, lo cual ha sido motivo también de escarnio público asegurando, al fragor de la indignación, que la homosexualidad es la raíz de la pedofilia y de abusos a menores de edad. Otros, no pocos, han afirmado que la Iglesia está “llena de gays” y “que deberían expulsarlos”.  Ante esto, hay que precisar, pretendiendo contribuir al entendimiento, que la orientación sexual de un sujeto no hace que sean pedófilos ni que estén predispuestos a cometer delitos sexuales.  Por otro lado, las leyes y disposiciones internas de la iglesia católica son confusas respecto a la homosexualidad: pastoralmente se invita a acogerlos, pero,  por otro lado,  la pone en la balanza de una llamada misericordia con apellido penoso.  Eso respecto de un laico.  Mas, quien aspire a ser consagrado debe ser heterosexual y célibe, y ello está enraizado en la feligresía católica.  Por ello, estas revelaciones han provocado tanto escándalo como confusión.  ¿Cómo es posible que el Obispo no haya investigado a tiempo las primeras denuncias?   ¿Por qué los sacerdotes no cumplen con el celibato que libremente han elegido?  ¿Por qué han abusado de menores de edad?  ¿Por qué, siendo homosexuales, son sacerdotes?  Todas estas interrogantes han sido recogidas desde la sencillez de las personas que asisten a las capillas, parroquias y templos, y que trabajan en las diferentes acciones pastorales.

Aquí se constata una especie de “doble vida” o quizás, una “triple” que tiene componentes dolorosos, principalmente hacia las víctimas; a los católicos e, íntimamente,  a estos sacerdotes que de un manotazo han quedado desnudos con sus eventuales delitos, pecados y orientación sexual.

Como ha reclamado Francisco, un sistema jerárquico que se ha ensimismado y emborrachado con el poder, con la altura del rol y cargo sacerdotal, que se entrelaza y confunde – erróneamente – con la homosexualidad de algunos.

Esta mala asociación entre la orientación sexual de un sacerdote con sus eventuales delitos y pecados, es una respuesta demagógica ante un origen que se devela con dramatismo: el entramado sistema de defensa corporativa entre los sacerdotes y obispos, el modelo monárquico de dirección, tanto a nivel episcopal como en las parroquias, la falta de formación de los pastores católicos en teoría de género y diversidad.  Cierto es que lo anterior no va a democratizar del todo a esta institución que sufre, ahora sí, por tonta.

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Arcoiris, podcast del 10/08/2018

En este espacio revisaremos que un estudio confirma que las persnas con VIH y crga viral indetectable, no transmiten el virus; 15 bisexuales famosos que la historia quiso borrar; historias de jóvenes a los que sus familias expulsaron de sus casas por ser gays; Turquía y su mala relación con el Festival de Eurovisión por “culpa nuestra”; “Nanette”, el standup de Netflix que nos hará reir y reflexionar sobre ser mujer y lesbiana en estos tiempos.

http://www.holisticaradio.cl/podcast/arco-iris-2×23/

 

Aretha, la Reina desconocida

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Para los conocedores de la música popular y, especialmente, para los amantes de la música negra y de la música de la Franklin, el título de esta columna es una insolencia, pero el día en que falleció me sorprendió el manejo de nuestra televisión ante este triste evento: se sabía que la cantante esperó la muerte en su casa de Detroit desde hacía una semana, que había dejado la escena hace un año por las complicaciones de un cáncer, pero que seguía trabajando en el estudio de grabación, pero muy poco de su carrera musical como cantante y compositora con algunos temas que pegaron.  Eso sí que es un insulto para los megalómanos.

La muchacha delgada que sobresalía del coro góspel con supotente voz, quiso, tal vez, ser madre en su niñez y reincidió poco después.  Se había casado con la música y piano en tiempos en que la negrura de su piel era casi un delito en el país del norte.  Ganarse la vida cantando era más que un sueño, era sólo magia que pudo empatar la fe musical con la letra de romances, amor y parejas.  Aretha llevó la iglesia a los escenarios con templanza y porfía porque su talento la sobrepasada: una mujer imponente con un alma temerosa de lo desconocido, que en vez de gritar de miedo, cantaba desde su alma lo que su corazón y convicciones le indicaban.  Cantó al respeto, a la libertad de la mujer y al sentir propio de las que, en aquel tiempo, estaban más secuestradas por el machismo que ahora.

Sus canciones son himnos ahora y su voz apagada, quedarán para siempre en la historia musical.  Esas melodías que muchos escuchamos en la pantalla grande cuando un director de cine quería darle fuerza a una opaca escena.  Sí, muchos reconocen sus canciones por tal o cual filme, pero ahí estaba la cantante que luchó no sólo con la industria musical, con el supremacismo sajón, sino también con la envergadura de su cuerpo y el tabaquismo que intentó acallar su voz como lo hizo con la Houston.

Aretha Franklin arropó a muchas otras que siguieron la senda que ella forjó, pero que nadie pudo igualar.  La amplitud de su voz que no sólo gorjeó góspel, soul, rythmin & blues, jazz, también, funky, balada, rock y ópera, nadie aún la podrá igualar.  Sembró en  cada época éxitos y presentaciones donde su sola presencia hacía que el público dejara el asiento para alabarla.  Llenaba todo el espacio con su música.  No necesitó mostrar más que su voz en el escenario; sola, a veces con su piano, reclamaba sus amores, sus derechos de mujer, sus profundos sentimientos y fe.

Ahora que ya partió, su voz se hace infinita, clara y alucinante.  Sus canciones ya no podrán ser cantadas como ella nunca más.  Recordarla es un deber para quienes nos enamoramos sólo al escuchar alguna vez sus canciones; escucharla es una obligación para todos los que aman la belleza de la música.

 

Podcast “Arcoiris” del 20/07/2018

En esta ocasión celebramos que Puerto Rico ya permite a las personas trans modificar su género registral,  la problemática de la “plumofobia” en nuestras comunidades, las discriminaciones en las aplicaciones de citas, la conservadora y católica Malta aprueba el matrimonio igualitario, Argentina celebra sus ocho años de matrimonio igualitario, la historia de un policía gay chino que se convirtió en millonario, las terapias de conversión de la homosexualidad llegan al cine de la mano de “Boy erased”.

Escuchen este interesante programa que hacemos para Holistica Radio y si algún medio quiere emitirlo, envíenme un mensaje a marcelobc2506@gmail.com.

 

http://www.holisticaradio.cl/podcast/arco-iris-2×20/

 

EL PODER

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Para nosotros, personas común y corrientes (de a pie), que aparentemente no tenemos autoridad sobre otras personas, salvo sobre nuestros hijos, no tenemos mayor compromiso con lo que significa y sus implicaciones.

La contingencia noticiosa actual nos va aclarando, desde la sorpresa que inspira el gobierno norteamericano de Trump, pasando por las revelaciones de actrices que fueron abusadas por los directores Habreu y Nicolás López, hasta el descubrimiento de abuso sexual infantil por parte de algunos sacerdotes católicos de nuestra región, la implicancia del poder.  Claro, porque ejercer el poder no está supeditado a gobernantes, monarcas, gerentes y personas destacadas.  Puede ser un grupo mayoritario en detrimento de una minoría, o de una minoría que teniendo herramientas sociales, políticas, religiosas o económicas que ejerce el poder sobre un pueblo, nación, país, territorio o el mundo.  Y cuando no se hace el ejercicio de identificar realmente el origen del ejercicio del poder, se tiende a las hipótesis de la conspiración, tan alabadas hoy en día por medios y programas de televisión de dudosa credibilidad: programas de conversación nocturna y matinales.

Pero lo más importante es distinguir dónde nos ubicamos en el territorio del poder; a qué grupo pertenecemos y dónde se instalan nuestras creencias, especialmente cuando en nuestras calles, universidades, medios de comunicación se está librando la batalla que, aunque algunos se resistan, cambiarán para siempre las formas de ver la realidad.  Me refiero al movimiento feminista que ha permeado a las generaciones más jóvenes de chicos y ni qué decir de las jóvenes, que se han sacado los corpiños, puesto colas de caballos, disfrazado de religiosas, gritado sus rabias y encarado a los hombres sobre la naturalización del acoso, del abuso, de la violencia y de las muertes.

La resistencia a este movimiento no se ha plasmado en contramanifestaciones de hombres ofendidos, ni de publicaciones a toda página en diarios de circulación nacional.  La defensa varonil se cierne tímida en la negación de conductas, la exageración de las demandas por parte de la mujeres y de un excesivo desnudismo en sus manifestaciones ya que “no es necesario” o “es una falta de respeto” dicen horrorizados, o “ya no se les puede decir nada a las mujeres”, frase que he escuchado tanto y que me enrabia porque ¿querrán las mujeres que una persona desconocida les grite o diga cosas al pasar?  ¿Es acaso un requisito para un hombre heterosexual acosar a una mujer para afianzar su hombría?  ¿Desea el movimiento feminista ocupar las cuotas de poder y su forma de ejercerlo al machismo?  A las tres preguntas la respuesta es NO.  El acoso callejero ya se está normando frente a la cara de asombro de machos vociferantes escondidos en una turba.  El jefe deberá utilizar con inteligencia el poder que le entregan las instituciones para ejercer su cargo y revisar sus impulsos caverno – genitales con un profesional de la salud.  El movimiento feminista, ya lo han dicho muchas veces, no quiere igualdad, sino justicia para empezar.  Mal podrían ocupar la forma en cómo lo han ejercido los hombres históricamente: asesinando a sus parejas, violando mujeres, abandonando a sus hijos, acosando a sus trabajadoras, buscando ventajas sexuales desde su posición prevalente, por nombrar algunas.

Es momento de reflexionar para los opresores: el que escribe aquí y los lectores, el poder está en la atmósfera y es un arma de doble filo, pensando siempre en las consecuencias de nuestras decisiones y pensamientos.  El mundo está cambiando; no nos quedemos de espectadores.

ISLANDIA

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En serio, jamás pensé que un partido de fútbol o campeonato mundial me daría la idea de escribir acerca de un país.  Y es que Islandia está de moda.  Ya hemos visto reportajes en la televisión acerca de su amenazante y hermosa geografía, pero la selección de fútbol y su papel en las clasificatorias y en pleno mundial, hacen girar muchas miradas a este pequeño país – isla que entremedia entre Norteamérica y Europa.

Pero es el fútbol y su arremetida ante las potencias europeas que muestra que un país de sólo trescientas mil personas (algo así como la población total de Rancagua y Machalí juntas), con jugadores en su mayoría amateurs, sin el colchón financiero de alguna poderosa organización o sponsors, que lo hace digno de analizar.

Como sabemos, Islandia es un territorio insular que se ha formado por erupciones volcánicas.  Una de sus atracciones turísticas son sus termas, geisers y volcanes en erupción.  También, sus aguas cristalinas, su desarrollo social, la forma en cómo el estado se hace presente en la vida diaria de sus habitantes.  Por otro lado, su helado clima, su cultura y carácter isleño, como en otros países escandinavos, hizo que su juventud aficionara al alcohol.  Un problema que aún es el centro de las preocupaciones públicas en Finlandia, Suecia, Dinamarca y Noruega.  Pero en Islandia, el fútbol ha sido una de las herramientas, y no el norte, donde el estado ha intervenido en niños, niñas y adolescentes.  Ha sido un trabajo de varios años; el estado ha apostado al largo plazo para ver cumplido su objetivo.  La mezquindad cortoplacista habitual de los gobiernos fue dejada de lado y ya se ven resultados, y excelentes, tomando en cuenta que por su clima, las escuelas y lugares de entrenamiento de fútbol son techadas.  Alguien podría contra argumentar que los islandeses poseen los medios económicos para implementar dicha política pública, pero aclaremos que, en comparación con nuestro país,  con mayor territorio, diversidad de climas y de riquezas, Islandia ha hecho las cosas de mejor manera.  Su independencia del petróleo y uso de la geotermia para la generación de energía, la explotación eficiente y sustentable de sus recursos marinos, un estado como garante en serio de los derechos colectivos, sociales y humanos, y una educación centrada en los aprendientes, resultan en que el desempeño de su selección de fútbol pasen a un tercer plano.

El carácter de un islandés o islandesa debería, por geografía montañosa y volcánica, parecerse en algo a nosotros.  Fíjense.  Islandia sufre de vez en cuando, erupciones volcánicas, y está bañada por el Atlántico.  Chile cuelga de una montaña, obviamente formada después de milenios de erupciones y que suceden a menudo, pero prácticamente no hemos usado la geotermia como solución a la demanda de energía y dependemos del precio internacional del oro negro contaminante.  Chile no ha sido una potencia pesquera porque migró de la pesca artesanal a las concesiones marítimas para unos pocos  depredadores.  El estado chileno mantiene y cuestiona los programas sociales con una timidez supina, temoroso de que la gran mayoría pobre en desarrollo, cultura y recursos, se nivele y quiera morder la torta del poder.

Porque el fútbol es eso ahora.  Una muestra en cómo las cosas pueden hacerse bien y excelente, y que demandar desarrollo social, humano y económico debe ser gritado con más fuerza que un gol.  Como lo hacen los islandeses.

 

 

ES TIEMPO DE OCUPARSE DE LA NIÑEZ Y JUVENTUD

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La muerte de un carabinero hace unos días sucedió en medio de la discusión política acerca del lugar que ocuparán los niños y adolescentes en la prioridad de su cuidado y reinserción como política pública.  También, el asalto con resultado de muerte de una mujer en la comuna de La Reina, fueron protagonizadas por menores de edad.  Inmediatamente surge el populismo penal que promete acabar con la puerta giratoria, elevar las penas y bajar la edad de responsabilidad penal para NNA (niños, niñas y adolescentes), que es la reacción de líderes políticos – legítima por cierto – que recoge el miedo y la indignación de la ciudadanía.

Para los que conocemos de cerca a quienes están pagando con su libertad y dignidad, todo empieza en la niñez y adolescencia, es decir, lo que hemos visto en los medios estos días viene a constatar un fenómeno endémico en la población infractora de la ley.  Quizás la violencia empleada y las armas automáticas, y más sofisticadas, se están robando la cámara, pero junto con la crisis del SENAME, el estado y la misma sociedad ya no pueden desentenderse de su responsabilidad.

El gobierno entrega una propuesta esperanzadora luego de las conclusiones de la mesa de diálogo por la niñez; una reingeniería del modelo de intervención y la separación de los NNA infractores de los que necesitan medidas de protección.  Pero esta ilusión parece diluirse con las medidas de austeridad que exige el Ministerio de Hacienda y las declaraciones del Ministro del Interior y de la Intendenta de la Región Metropolitana.  Entonces, no se entiende el mensaje que el gobierno quiere entregar.  Por lo pronto, ya es un hecho que la combinación de delincuencia, pandillas y adicción hacen que tengamos en frente no un problema, sino una crisis como sociedad, que pertenece, una vez más,  a un numeroso sector de la población y, al mismo tiempo, la más vulnerable: jóvenes, pobres, dependientes de alcohol y drogas, desertores del sistema escolar, de familias disfuncionales, inmersos en la sub cultura delincuencial que les acoge y les da un lugar, aunque sea de pistolero, “sapo” o alguna otra ocupación que, por peligrosa que sea, les otorga lo que el sistema les niega, pero que les ofrece, insolentemente, zapatillas, teléfonos celulares de última generación, electrodomésticos y un cuantohay.

No sólo es describir y criticar acá; también es proponer (porque en el papel es fácil) para soñar que alguna autoridad se apropie de alguna de ellas: la intervención psico social, a través de los diferentes programas, debería establecerse en los lugares donde residen los NNA en riesgo, de forma de que el seguimiento y tratamientos tengan un contexto y mirada conectada con la realidad; profundizar en el auto mejoramiento de los barrios vulnerables (comités de cuidado de plazas y jardines, huertos e invernaderos colectivos, reciclaje y compostaje, limpieza de calles y patios comunes); ampliación de las funciones de las juntas de vecinos existentes con acompañamiento profesional de sus gestiones a través de proyectos de fácil ejecución y corto plazo;  constitución de  Consejos de Gestión Vecinal que agrupe a todas las instituciones existentes en el barrio o población: Cesfam, organizaciones religiosas, colegios, clubes deportivos, clubes de adultos mayores, de forma de organizar, coordinar y evaluar cada proyecto e iniciativa; es decir, una autogestión mirando siempre el bien de la comunidad, cuidando a sus integrantes, especialmente a quienes nos preocupan en esta columna.

 

Laicos

 

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El fin de semana recién pasado se realizó el tercer encuentro de laicos y laicas de Osorno, con la asistencia de insignes como el jesuita Jorge Costadoat, teólogo, y de Jaime Concha, sobreviviente de abuso sexual por parte de miembros de la Congregación Marista.

Este año, la reunión precede a la visita de los enviados del mismo Papa Francisco a esa ciudad, con un obispo sin paradero conocido y en medio de una crisis institucional jerárquica de magnitudes.

Se sabe que este grupo nació al alero de las parroquias Sagrado Corazón y Santa Rosa de Lima de la sureña ciudad, junto con otras personas.  Una de las características de estas comunidades católicas es la alta densidad demográfica de sus territorios y que el sello que los sacerdotes misioneros europeos dejaron como herencia se nota en las obras sociales y que, junto a la comunidad, levantaron importantes poblaciones en forma de autoconstrucción.  Estos religiosos extranjeros llegaron a la provincia de Osorno invitados por su primer obispo, Francisco Valdés Subercaceaux, franciscano capuchino, de vida sencilla, casi monacal y de cuna aristócrata, que enfila a los altares católicos a toda marcha.  Ello habla mucho del carácter de esta comunidad católica, no toda, que ha sabido perseverar en que sus demandas lleguen a Roma, porfiando en visibilizar su descontento desde el inicio del nombramiento de Juan Barros como obispo.

El Concilio Vaticano II marcó a Osorno con el surgimiento de las comunidades eclesiales de base (C.E.B.), donde la jerarquía radicaba en una horizontalidad que emparejaba la cancha entre sacerdotes/religiosos y laicos.  Era una nueva forma de articular y pensar la acción pastoral de la Iglesia.  La diócesis de Osorno se vio favorecida con la llegada de estos curas progresistas y misioneros que también miraron la realidad huilliche de la costa de la provincia: escuelas, hospitales y la insigne radio La Voz de La Costa, acallada en tiempos de dictadura.  Por eso, para el laicado de Osorno es de vital importancia quien llegue a ponerse la mitra.

Uno de los últimos mensajes de Francisco a Chile es coincidente con lo que este grupo de laicos y laicas ha venido haciendo: “hacer lío”,  y que la conducción de la Iglesia deje de ser un lugar de privilegios y ajeno a las necesidades reales de los feligreses.  También, a raíz de este llamado, el obispo Goic ha hecho llegar una carta a todas las parroquias el domingo pasado.  En ella, llama a que la iglesia local sea organizada de manera sinodal, donde se escogerán a personas de diversos ámbitos para discutir cómo se administrará la organización.  Dice el obispo Goic, al final de su misiva, que esto es un “amanecer”.  Todos esperamos que sea así, aunque nacen ciertas preguntas: ¿Será posible este proceso con las mismas cabezas que la han llevado a la crisis?  La actual estructura, ¿tendrá la sensatez de ceder terreno al laicado por el bien de la institución?

Estas asambleas paritarias debieran centrarse en actualizar su gestión pastoral abarcando lo que tradicionalmente se invisibiliza (divorciados (as), personas de la diversidad sexual, diálogo con otros credos, comunicación social efectiva, entre otras), contextualizar los ritos, ampliación de la acción social, incorporación de los laicos a la discusión teológica en constante aporte de las ciencias sociales cuyo fin sea liberar y no maniatar a los sujetos, y revisar la formación del personal consagrado, cuyo calzado se empolve de población, de rastrojo, de barro y de arena.

 

GOIC

 

Monseñor Goic

Alejandro Goic Karmelic, Obispo de Rancagua, Chile

 

La Conferencia Episcopal Chilena está siendo una especie de laboratorio de pruebas de El Vaticano respecto a la responsabilidad que los obispos han tenido en el encubrimiento de los abusos sexuales, de poder y de conciencia por parte de su personal consagrado.  Este fenómeno de abusos es mundial y es transversal al espectro pastoral (desde conservadores a progresistas) y la forma cómo ha funcionado el sistema de justicia canónica, ha desatado en nuestro país, y especialmente en la región, una inapelable y severa opinión en contra de la Iglesia Católica.

En círculos más especializados, los obispos Goic de Rancagua e Infanti de Aysén son las excepciones dentro de este grupo de hombres de negro que se reúnen de vez en cuando en el balneario de Punta de Tralca, emitiendo una declaración que,  últimamente ya no esperada con ansias por los medios de comunicación.  Se dice que son progresistas y comprometidos con las causas sociales.

El obispo de Rancagua gozaba de gran prestigio por su clara postura frente a la violación de los derechos humanos, su sencillez y palabra certera frente a los problemas contingentes del país.  Desde otras partes del país se lamentan que el prelado sea la punta de lanza de un escándalo que pinta más como encubrimiento y desidia, que por la gravedad del asunto: eventual abuso de menores.  Y hay que precisar que no todos los catorce sacerdotes son investigados por estos delitos por la Fiscalía: hay otros que son investigados por mal uso de recursos de la Iglesia, según lo que informó el mismo Goic en una breve entrevista que publicó La Tercera.  Mientras que la justicia interna de la institución religiosa investigará las faltas al celibato y “homosexualidad activa” de algunos sacerdotes, lo cual destaca como el lunar maligno dentro de esta dermis de un cuerpo que tambalea como es el prestigio, influencia y centro de la vida cívica en la mayoría de las ciudades y pueblos de nuestra región.

El obispo Goic aparece cansado y de mirada sobrecogida en estos momentos ya al final de su vida pública.  Sus múltiples padecimientos de salud y su carácter pausado han encontrado un blanco perfecto para las críticas que arrecian en su gestión respecto a las denuncias.   Claro, ahora es funcional señalarle como responsable, pero la lucidez habla de que los comportamientos de los investigados son el resultado de un proceso que guarda relación con el entramado de micro poder que detentan y gozan los sacerdotes católicos y que resume Francisco en su carta posterior a la reunión en Roma con los obispos chilenos, cuestión que perfectamente describe también, en general, a los párrocos de esta región y, probablemente, de otras.  La cuestión es que ante este sacudón, la balanza de privilegios se nivela en favor de los laicos, a pesar de la resistencia que está dando parte del clero, pero ya el grupo Organización de Laicos y Laicas de Osorno está encontrando eco en otras regiones, como es el caso de Talca y se ve que este grupo se extenderá a nivel nacional, lo cual es inmensamente positivo dado que desde allí se pueden articular instancias de participación efectivas dentro de la iglesia católica y, decisiones tan delicadas como las de Rancagua, puedan tener un tratamiento colegiado, es decir, ésta es la oportunidad en que esta institución muestre con acciones lo que ha predicado por tanto tiempo.

Finalmente, sea cual fuere el resultado de las investigaciones, Alejandro Goic será recordado como el jefe de una institución que experimentó una inflexión paradigmática, donde tuvo que experimentar paradójicamente,  la soledad y el frío tan característicos de su Magallanes natal.